martes, 30 de diciembre de 2008

Pisotón "accidental"

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Ayer estaba de compras con unas amigas por el centro. Está hasta arriba de gente. Como todo el año pero más a lo bestia. Siendo una de provincias como es y habiendo vivido casi más tiempo en el extranjero que en España no se acostumbra nunca a las multitudes. Tienen algo que me encantan pero que a su vez odio.

Allí estábamos haciendo esperando para cruzar un semáforo y había dos chicos extranjeros gritando obscenidades, especialmente de mí. Despues de halagar mis mi cuerpo y mi manera de caminar, y no solo la mía han empezado los comentarios realmente obscenos.

Uno dirá que se cortarían un poco delante de tanta gente. Pues no, porque los energúmenos gritaban en alemán como locos, así claro, lo que la gente ve son unos guiris que gritan a lo bestia, pero yo me estaba sintiendo ofendida, porque no me gusta que me digan con todo detalle lo que piensan introducir por mis orificios.

Así que ni corta ni perezosa me separé de mis amigas un instante, me acerqué al que más gritaba y le dí un pisotón "accidental" con todas mis fuerzas en el píe con el zapato de tacón. Y ha tenido suerte, porque llega a ser en verano he ir de chanclas y le hago un destrozo en el pié que delos que hacen historia.

¡Eso se lo dices a tu madre! es lo que le respondí. Y me marche de nuevo junto a mis amigas. Me reprendieron por mi comportamiento. Puede que me haya excedido un poco, pero es que con algunos hay que ponerse firmes. Y no me malinterpretéis, me gusta que me digan cochinaditas, pero mejor en la intimidad, y sobre todo no me gusta que me las diga uno que se las va diciendo a todas, y menos en un idioma extranjero, porque cree que no le entiende nadie. Hablarme en alemán a mí, pues vaya, de algo me tienen que  haber servido dos años en un colegio suizo y un semestre de Erasmus en Alemania.

Y no os creais que  no me arrepiento de mi comportamiento, el tacón del zapato está un poco flojo y en cualquier momento se romperá del todo. Es una pena porque me encantan esos zapatos.

Entre nosotros, me había excitado un poco, pero si cualquiera me pregunta lo negaré.

Besos y abrazos.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Propósitos para año nuevo: retomar las buenas costumbres

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Siempre me propongo para el nuevo año cosas nuevas que me gustaría hacer. Desgraciadamente al final o hago casi ninguna de ellas.

Este año sin embargo he decidido que la cosa va a cambiar. Voy a retomar cosas que antes hacía y ya no hago.


Como traerme el piano es excesivo y además creo que lo toaba más por obligació que por gusto he decidido descartarlo y dejarlo para cuando me inviten a una fiesta-piano.


Patinar sobre hielo siempre me ha gustado, aunque nunca voy, porque no encuentro con quien. Pero eso ha cambiado.

He conseguido engañar a Ruben para que me llevara ayer y debo decir que se dejo engañar de mil amores.

Al margen de la accidentada sesión de patinaje (el pobre se cayó dos veces), decir que me lo pasé de lo lindo es quedarme corta. Ahora que lo pienso solo dos caídas para ser su primera vez son pocas, claro que le falta poco para terminar físicas, así que domina la inercia, al menos sobre el papel.

Nos lo pasamos estupendamente, aunque el muchacho pensaba que íbamos al cine, ahora me siento un poco mal. Después me invitó a cenar a su casa. Fué todo un poco extraño cenar con su familia, pero mejor que cenar con la mía seguro.

Al final como era muy tarde me quedé a dormir. Ya contaré los detalles en otra ocasión.

!Feliz Navidad!

viernes, 26 de diciembre de 2008

La cena del Siglo

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Ahí estaba yo, en un autobús camino a Valladolid, con el único motivo de acudir a una de esas reuniones sociales a las que nadie desea acudir pero que es ineludible.

El acto en cuestión es lo que yo llamo la Cena del Siglo. Toda la familia se reune en el salón comedor. Muchos intentan demostrar que la rama de la familia a la que representan es la más prospera, solo que la competición va mucho más allá de lo que se ve.

Ya desde el primer momento la llegada tiene que ser espectacular. Da igual que llueva, que haya nieve o que el tren sea más cómodo, hay que ir en el coche y no solo tiene que ser mejor sino que debe parecerlo y estar impecable. Tiene que haber regalos para todos, para quedar bien y además hay que traer comida para la "megacena", y tiene que ser de lo mejor. Aunque luego siempre sobra un montón.

Cuando ya no quedan argumentos se pasa a la ofensiva directa. Eligen a un miembro de la familia a quien despellejar y van a por él. ¿A quién pensáis que eligieron este año? Pues si habéis pensado en mí habéis adivinado. Bueno, en realidad no es tan a saco desde el comienzo. Es como el tercer grado que va creciendo en fuerza e intensidad.

¿Dónde está tu novio? ¿Por qué no le has invitado? ¿Por qué lo habeis dejado? ¿Qué tal los estudios? ¿No es una chorrada una carrera de hablar idiomas?¿Entonces, estarás trabajando ya?

Y claro, explicarlo todo es largo y además no es tan sencillo de explicar. Después de repetir varias veces que no tengo novio, que no es obligatorio tener novio, que el hecho de haberlo tenido y haberlo dejado no es un crimen capital por muy extraño que a ellos les parezca, que aunque fuera en serio con él no le traería a semejante espectáculo, que traducción e interpretación es una carrera de verdad y que ninguno de ellos a diferencia de mí se apaña en cinco idiomas y menos aún antes de cumplir los veinticinco años, que si, que estoy trabajando de secretaria en una oficina contratada a través de una empresa de trabajo temporal para una sustitución por vacaciones y que se me acabará inminentemente, que ahora mismo no hay ningún chico más en mi vida y que no sé si lo habrá pronto.

Estas cavilaciones me había hecho yo por si la victima propiciatoria de este año era yo y al final nada. Y cuando digo nada es nada. Completa indiferencia por parte de mis primos y de mi tía, claro, que por otro lado no me extraña, porque una familiar me beneficio proporcionalmente más que a sus nietos directos.

No es mi culpa si la tia de mi padre decidiera que prefería dejarme a mi la casa en la que vivía además de algún dinero en lugar de dejarles esa casa a sus sobrinos directos o a sus nietos que ahora viven allí. Supongo que el ir a visitarle una o dos veces al mes desde Madrid cuando podía tiene que ver, aunque puede que esté relacionado con ser la única chica de entre sus posibles herederos. Desconozco si cambió el testamento a última hora para incluirme, no sabía ni que estaba incluída hasta hace poco y no les he reclamado nada de lo que me ha dejado, es más, he arreglado lo de la casa para cedérsela y no tener que pagar ningún impuesto por ella.

Por lo demás la cena como siempre. Sobró comida en grandes cantidades, Mi padre discutió con el tío por ver quien había traído la mejor comida, mucha prepotencia y comportamiento infantil en el único día del año en el que se junta toda la familia. Creo que por eso la llamo la Cena del Siglo, porque no voy a acudir a ninguna más este siglo.

Alguno de vosotros hace grandes cenas de navidad de esas estilo "tierra tragamé".

lunes, 22 de diciembre de 2008

Todo cambia

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¡Felices fiestas a todos!

Deseo dedicar esta entrada a las personas que me leen y que han manifestado de diversas maneras las ganas de volver a leerme. Vuelvo a la carga con ganas de escribir y de publicar nuevas entradas. No tengo perdón por haber estado tanto tiempo sin escribir nada y no tengo excusa. Por una parte he estado liada con otras cosas, y por la otra he estado con falta de ganas de escribir. Tantos temas me apetece comentar que no sabía a dedicar esta entrada, así que he hecho una lista y he decidido dedicar una a cada cosa, así no me quedo sin temas.

Hay quien dice que a las mujeres no hay quien nos entienda. Que cambiamos de idea con facilidad y que nuestros cambios de humor son repentinos e inesperados. Hay incluso quien se atreve a decir que las mujeres cada cinco minutos somos una mujer distinta.

Mi opinión es que hay algunos que se drogan o que se emborrachan y que dicen lo primero que se les pasa por su cabeza y que sus ideas pasan de su cerebro a su boca en bruto, sin racionalizar. Es cierto, las mujeres somos cambiantes. Muchos lo atribuyen a los ciclos hormonales provocados por la menstruación. En cierto modo tienen razón. La menstruación nos cambia y nos obliga a hacer acopio de artículos de higiene. El factor biológico ya lo tenemos casi completamente superado, solo que nos escudamos en el para que durante esos "esos días especiales" los varones nos consintáis comportamientos que en otro caso no nos consentiríais. Aunque también es cierto que cuando la "tía Irma" está de visita tenemos los nervios a flor de piel. Pero culpar únicamente al factor biológico es pecar de simplista.

Por otra parte el universo está en expansión. Todo se mueve, las cosas que parecen fijas no son tan inmutables como parecen, los niños no son niños eternamente y los viejos no han nacido viejos.


Pero nosotras no somos las únicas que somos volubles. ¿Cuántas veces un chico que parecía encantador se ha vuelto de repente un gallito para fardar delante de sus dos amigos? Pues más de una y más de dos,pero luego las que cambiamos somos nosotras.

Crecemos, nos hacemos mayores,nos hacemos viejos, trabajamos, trabajamos por proyecto, finaliza un proyecto y comienza otro... todo cambia. Se acaba la serie de artículos que estaba traduciendo, no me ofrecen nuevo trabajo, trabajo en otra cosa, un chico al que apenas apreciaba como amigo y parece un bicho raro ya no me da repelus sino una persona con la que puedo hacer buenas migas, el chico que me gustaba resulta que ya no me gusta. En fin, que todo cambia y que en ocasiones no podemos dirigir hacia donde se mueven las cosas.

Demasiados cambios en pocas semanas como para hacer una lista en una sola entrada.

Creo que ya me he extendido mucho por hoy. termin porque me estoy poniendo filosófica y se me está yendo toda la mañana n escribir esto.

Besos y abrazos.