jueves, 10 de abril de 2008

Cita con el friki

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Como he contado anteriormente el viernes conocí a un chico en una discoteca. Nos dimos el messenger y no pasó nada, Bueno, más que nada porque el no estaba preparado y yo tampoco estaba por la labor.

Ya que tenía su messenger era una tontería no agregarlo, pues al menos en apariencia su nivel intelectual parecía superior al de la mayoría de mis ligues, cosa por otra parte no demasiado difícil. En cualquier caso siempre podía eliminarlo como contacto o ignorarlo, por lo que probar no suponía ningún riesgo.

El martes estuvimos hablando hasta las tres de la mañana. En realidad fue una de esas insustanciales conversaciones de las que no se obtiene nada pero que te sirven un poco para conocer mejor a las personas. Descubrí unas cuantas cosas de él bastante interesantes, pero que no os voy a revelar.

El miércoles después de clase también hable con el por el messenger. Como estaba aburrida y además tenía el día libre se me ocurrió decir por probar que si me invitaba al cine. Me dijo que si, pero que tenía que ser en Principe Pío. Dicho y hecho, quedamos a las seis menos cuarto para ver una película de las que empezaran a las seis y media.

Para la cita, aunque no se si es exactamente una cita me puse la blusa verde, pues me había confesado que ese era su color favorito. Nos encontramos a la salida de los torniquetes de la estación y llovía un montón. Venía solo, tal y como habíamos acordado. Haba mucha cola, pagamos las entradas y me invitó a una cocacola y unas palomitas.

La película que decidimos ver fue Llamada Perdida. Como película no es nada especial. Cumple con lo que promete, pero visto lo visto es de las pocas películas que lo hacen. Algunos sobresaltos y poco más. Al fin y al cabo eso es lo que nos gusta. Durante la película no se si se mostró interesado en mi, porque la verdad, no quité los ojos de la pantalla y tampoco noté su contacto.


Después de la película nos fuimos a comer un kebab. Demostró que sabía muchos chistes y confirmó que era ingenioso. La verdad es de los pocos que en persona gana más que por mensajería instantánea, ya que para ser graciosos todos cuentan con la ayuda de Google.

Estudia Físicas en la complutense y está en quinto. No se si eso es un buen partido, porque desconozco si como investigador hay mucho trabajo o no, aunque sospecho que normalmente son becas mal pagadas.

Hablamos de todo un poco, pero no tocamos ningún tema delicado como la política. Eso si, confesó que no seguía la Liga y que de fútbol pasaba bastante. No se si lo dijó por decir o me lo dijo de forma sincera. Después de estar allí que se nos hiciera un poco tarde me acompañó al metro y nos despedimos.

Disfruté bastante de la tarde, así que probablemente vuelva a quedar con él.

sábado, 5 de abril de 2008

Saliendo de caza

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Es bien sabido que excepto honrosas excepciones los depredadores cazan en manada y yo me considero una depredadora. Utilizo a los hombres, disfruto de ellos y los desecho. Si alguna amiga me pregunta mi posición es clara: "Los hombres son como los pedos, te los tiras cuando quieres".

Y allí estábamos las tres, Marisa, Vero y yo en una discoteca de moda de la ciudad a la que vamos de vez en cuando. Ya llevábamos un par de copas cada una y Marisa iba a soltar una de sus frases que empiezan por ¿A que ninguna se atreve...? Pero ya estaba cansada de apuestas por esta semana. Aunque en la última me había dejado ganar no iba a hacerlo todo por una apuesta, porque aunque gano casi siempre alguna de estas veces me tiraré por un puente con tal de ganar.

Y es que en el fondo aunque Marisita la niña buena finja que se escandaliza cuando hago algo atrevido que propone ella, en el fondo es más mala que el veneno caducado y sabe manipular a las personas y malmeterles y para eso hay que conocerlas. Y sabe que todo lo que sea "tirarse" a alguien me gusta y que además disfruto con los desafíos, así que por eso lo de tirarse lo de un puente y que yo pueda decir que si.

Y ahí estábamos nosotras, vestidas con el uniforme oficial de devora hombres federadas en un garito lleno de varones. Normalmente se me acercan muchos chicos a bailar "y algo más", aunque lo del algo más nunca lo dicen. Normalmente los más lanzados van de latin-lovers prepotentes, pero en el fondo quien decide soy yo. Todos van vestidos del mismo modo, con camisa de marca, zapatos y mucha actitud chulesca.

Creen que ese método les funciona. Realmente no es así. Lo que sucede es que yo quiero elegir, y para eso tengo que examinar el catálogo. Y claro, si quieren ser los elegidos tendrán que destacar de alguna manera. Pero ahí se equivocan. Esta noche me apetece acción y me apetece la iniciativa.

En un rincón había tres frikis, típicos inadaptados sociales con problemas para relacionarse con gente de fuera de su círculo. Quizás le haya juzgado muy duramente y demasiado pronto, pero no encajaban con el entorno ni con el ambiente del lugar. Ni sus pintas, ni su actitud ni su indumentaria. Dos de ellos llevaban melenas y gafas y el otro con barbas largas y pelo corto. Estaban charlando animados y de vez en cuando miraban a nuestra posición, y a otras. Ahí estaba mi reto. Un chico difícil, un desafío, sin ninguna apuesta por en medio y sin el suficiente alcohol todavía para que este actuara por mi. "Chicas no me esperéis" dije a Vero mientras tomaba posición cerca del grupo de chicos.

Había que esperar la oportunidad, aunque no demasiado. Cualquiera de los tres me venía bien. Pero si uso su técnica, que consiste en esperar a la persona adecuada tampoco es la más apropiada para la situación, pues si ambos esperamos nadie. Tampoco es que no me atreva a entrar a tres chicos de aproximadamente mi edad, y menos pudiendo contar con apoyo logístico, es más si quisiera estoy segura que me podría enrollar con los tres, aunque puede suponer peligros que no me apetece correr (hoy).

Era mi noche de suerte. Uno de ellos se separó del grupo y se dirigió hacia los cuartos de baño. Incauto, mucha necesidad tiene que tener, porque aquello es insalubre al máximo. En fin, la situación era esa. Si me daba prisa estaba en posición de interceptar su trayectoria. Cuando confirmé que su ruta definitiva era hacia el WC tomé el mismo camino y le esperé fuera.

Una vez salió del era el momento de atacar. El problema con los frikis es que se pueden asustar fácilmente. Pueden estar meses masturbándose pensando en cierta mujer y cuando ella les aborda tener miedo y querer desaparecer.

Allí estaba yo, cortándole el paso en el pasillo del baño. Se vio acorralado e hizo un amago de recular. Le miré a los ojos directamente. Apartó la mirada. Había que saltar ya a la yugular. A fin de cuentas soy una depredadora. "He observado que me estabas mirando antes". (Lo cual no es falso). "Así que si quieres decirme algo sin que se entere nadie esta es tu oportunidad". Parecía que le había asustado, aunque no obstante estaba acorralado y bajaba la mirada, pero no buscando mis escote, sino evitando mi mirada. Lentamente levanto la cabeza recorriéndome con la vista. Quizá no se creyera que una chica guapa estuviera interesada en él, o debía pensar que era una broma pesada o algo así, aunque se equivocaba.

"Dime como te llamas". "Rubén", me contestó. "Vámonos a hablar a un sitio en el que haya menos ruido" le dije sonriendo mientras le tomaba de la mano y le arrastraba hacia la salida de emergencia del final del pasillo. El no puso ninguna objeción y se dejó arrastrar.

Una vez fuera crucé la calle y me senté sobre un murete de piedra que hay enfrente donde se suelen juntar los botelloneros antes de entrar a local, aunque hoy no había nadie así que era nuestro el sitio. El se acercó caminando hasta donde yo estaba y se sentó a mi izquierda. Allí estuvimos hablando un rato sobre él y sobre mi por encima. Al final nos dimos el messenger y quedamos para otro momento. Un beso en la mejilla y hasta luego. Si no me acosté con el fue porque no me apetecía llevarle a casa porque están mis padres y porque tampoco me apetecía ir a la suya. Aunque ya he practicado sexo en lugares públicos en el pasado me e prometido que este año me quitaba y de momento voy por el buen camino.


Así que ya sabéis chicas, si queréis liaros con un friki solo hay que separarlo de su grupo de amigos y lo demás es como siempre, excepto que se asustan fácilmente, por eso es mejor hacer la maniobra de aproximación en un espacio reducido donde interponiéndote entre él y la salida, es decir, una misma.

Si, se que os lo estáis pensando, he cazado una presa y no me la he comido. Solo un casto beso en la mejilla y conversación inocente. Ni siquiera he apoyado la mano "accidentalmente" en su entrepierna. Es difícil contenerme, pero lo he conseguido. Un poco de conversación inteligente de vez en cuando siempre es de agradecer. Además seguro que me pongo en contacto de nuevo con él. No se trata de ir por la dejando a todos los chicos con dolor de testículos.

Haciendo daño

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Como he contado anteriormente ayer estábamos reunidas mis amigas y yo en casa de una de ellas. Marisa estaba picada porque había perdido cincuenta euros en una apuesta contra mi. En realidad tenía envidia de que hubiera ganado cincuenta euros a cada una, y más siendo ella quien les había incitado a apostar.

Quería recueperar sus cincuenta eurapios, así que no se le ocurrió otra cosa que proponer una apuesta. Me dijo que no me se me ocurría ningún método de hacer más daño a Javier.

La verdad es que si se como hacerlo y eso me asusta un poco. Aunque sea una de mis mejores virtudes no puedo presumir de ella. Ser creativa a la hora de hacer daño a una persona te puede dar un toque de distinción y elegancia, que a fin de cuentas es lo que distingue al supervillano del secuaz, pero no es algo que les guste a los amigos o a los compañeros de piso o de trabajo.

La única ventaja que tiene es que así es fácil vengarse y muy divertido, además de didáctico en ocasiones, y que sirve para ganar apuestas del tipo "a que no te atreves...?".

En fin. Ya he redactado unos cuantos mensajes para páginas de contactos en nombre de Javier que solicta ser sodomizado, maltratado y castigado. Durante unos cuantos días me dedicaré a asegurarme que esté en portada de las páginas y lo colocaré en algún periódico. Antes de que lo pregunteis, el mensaje va con su foto y su número. Luego llamo a las chicas para que lo comprueben. Si Marisa quiere subir la apuesta además del móvil pongo el fijo.

Lo peor de todo es que me excito pensando en lo que le va a molestar a Javier recibir mensajes y llamadas de hombres solicitándole sexo o diciendo alguna de esas burradas que dicen los hombres para demostrar su masculinidad, que suenan muy groseras y de hecho lo son. Por otra parte me da un poco de pena hacerle esto a una persona a al que realmente no odio.

Nuestra ruptura no fue dramática, ni dolorosa, al menos para mi. Además en mi agenda ay nombres de chicos que si se merecen recibir mucho daño, así que si voy a hacer daño por deporte a alguien por lo menos que sea alguien que se lo merezca un poquito.

De momento voy a dejar que Marisa recupere su dinero. Así piensa que puede ganar alguna apuesta y las sigue proponiendo, lo que como fuente de ingresos adicional siempre es interesante, además de fiable. Aprovecharé esta idea más adelante. De todas maneras hasta el lunes tengo tiempo.

viernes, 4 de abril de 2008

Como hacer daño a un ex

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Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío,pero a mi me gusta caliente.

Estuve saliendo con un chico de mi edad durante dos meses. En realidad más que salir era la típica relación basada en el sexo. El sexo era bueno, tirando a maravilloso. Disfrutaba mucho y me hacía sentir una diosa. En realidad no mantenía solo una relación con él, pero le mantenía en sercreto que me veía con otros chicos. En cualquier caso con el que más me veía era con él.

Lo que sucedía era que estaba aburrida. El lo único que quería era tener el sexo asegurado, de eso estaba segura. No era romántico, ni detallista. Un día le cotilleé el móvil mientras él estaba en el baño y leí mensajes a un amigo suyo en el que le contaba las "victorias" que había tenido en mi cama. Lo que másme dolió es que hablarade mi como "l zorra d la q ya t e ablado". Así que decidí dejarlo con él. Como considero que mentir está feo y no me gusta hacer las cosas por la espalda decidí ser sincera y decirle las cosas a la cara.

Javier (que así se llamaba), lo nuestro no lleva a ninguna parte. Esa fue la frase exacta que le dije. Sin ninguna afectacción además. El se quedó por un momento sin palabrás,con la mente en blanco,como procesando lo que acababa de decirle. Agarré mi bolso y memarché dejándole con la cuenta de consumiciones que acababamos de tomar en una cafetería del centro de Madrid (para una vez que nos vemos en un sitio que no sea mi cama o su cama...).

Una hora más tarde me llamó, aunque no contesté ninguna de sus llamadas. Me ha mandado varios SMS y me ha dejado llamadas perdidas a mogollón, pero no le he hecho caso. La cuestión es que hablando de ex-parejas con las amigas se me ocurrió que podíamos comprobar si aún le tenía suplicando y deseándome. Apostéque me llamaría en menos de diez minutos si yo lemandaba un mensaje, y que también que si llamaba y le decía que si quedábamos aceptaría al instante.

Dicho y hecho. Le mandé un mensaje diciendo que deseaba quedar con él. En menos de tres minutos me llamó y yo puse el manos libres. Pidió disculpas por si lo había hecho mal en el pasado y que esta vez sería distinto. Mis amigas y yo casi no podemos contener la risa, así que tuve que quitar el manos libres y cojer el teléfono, porque si no se iba a dar cuenta de uqe le habíamos llamado para reirnos a su costa y yo no quería que pensara eso.

Al final quedé con Javier para hoy en una plaza. Una plaza de la que se tiene visibilidad desde la ventana de la casa de una amiga en la que solemos juntarnos los viernes. Si, hoy viernes.

Allí estaba él, cinco minutos antes de la hora. Hicimos otra apuesta para comprobar cuanto tiempo era capazdeesperarantes de marcharse. Puse en silencio el móvil y nos sentamos a mirarpor laventana mientras charlábamos. Misamigas, especialmente Marisa, no s epodía creer que estuviera haciendo esto. Que no proponga apuestas pensando que no puede perder. A los diez minutos de retraso llamó Javier,pues sabé que soy muy puntual. No cojí el teléfono. En total once llamadas, la primera delos diez minutos y una más cada tres minutos. En total media hora. En ese momento me hice una foto con el móvil dádo un besito y se la mandé por MMS "en este momento me ha surgido un plan más interesante. No pretendo haberte hecho ningún daño."

Evidentemente si que le hice daño, pues esa era mi intención, y así me lo ha confirmado un amigo suyo con el que me hablo a veces por el messenger, pero así es la vida. Así que ya sabeis chicos: Tratar a las mujeres como piezas de una cacería y presumir de ello ante los amigotes solo te puede traer dolor de huevos y esperar solo varias horas en una plaza. Debe dar gracias que no se palnteara esta conversación con mis amigas hace dos semanas que caía chuzos de punta, porque hubiera sido más divertido (para mi, no para él).

Decídmelo, soy mala, peroes una de las pocas satisfacciones de la vida, bueno, y los doscientoes euros de los cincuenta que se habían jugado cada una de mis cuatro amigas. Otra lección, lo único que se puede apostar contra mi y ganar es que no me voy a mantener célibe demasiado tiempo seguido.

Sed buenos y un beso.

martes, 18 de marzo de 2008

Yo ¿escribir un blog?

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Buenos días. El motivo de que hoy esté aquí escribiendo esto es que he perdido una apuesta. Les dije a mis amigas que nunca escribiría un blog y aquí lo tenéis. Me llamo Sara, aunque desde pequeña me han llamado siempre Sarita y mis amigas también me llaman así. La verdad es que es un poco ridículo, porque no soy ya una niña, pero me he quedado con el diminutivo.

Da un poco de vergüenza. Cuando mis amigas me presentan a alguien le dicen "esta es Sarita". Esa persona inevitablemente pregunta porque me llaman Sarita, si soy la más alta de todas, aunque eso tampoco en ningún merito, porque mis amigas son bastante bajitas.

Como algo tengo que contar os diré que hoy no me apetece ir a trabajar, aunque oficialmente tenga que hacerlo. Me voy de vacaciones. Como no me he pedido el día les diré que estoy acatarrada y cuando después de la semana santa me pregunten les diré que las fiestas fatal, que he estado enferma con fiebre y mocos.

Bueno, deseadme suerte y que la climatología sea favorable, cosa que dudo bastante.