Que mi novio es friki no es ningún secreto. El domingo para hacer el día completo decidimos ir a ver la película nueva de Star Trek, que es algo que le apasiona. Ha visto todo lo que se puede haber visto de Star Trek varias cosas, sin embargo no le dio por la astrofísica, supongo que no quería ser el quien derribara su propio mito.
Después fuimos a cenar a un céntrico y nada barato restaurante con mis padres, el lugar de la última y definitiva prueba de fuego. Mis padres habían hecho sus deberes, y tenían recopilada todo la información necesaria para dejerle en vergüenza. No se si me explico bien, así que lo voy a resumir el típico plan de ataque de mis padres con un esquema.
- Fase 1: Reunión para comer. Mi padre le ingnora y mi madre le aplica un interrogatorio para extraer todo la información posible.
- Fase 2: Reunión para cenar. Mi padre utiliza toda la información obtenida para intentar humillarle mientras mi madre detecta y correlaciona nueva información que se le pueda utilizar en su contra y hace observaciones sagaces para que vea que ese chico no me conviene.
Esa frase me dolió, porque aunque debo reconocer que me he comportado fatal con otras parejas anteriores esta vez la situación es diferente, o al menos lo suficientemente diferente como para que pensar en dejarle sea algo que haya pasado por mi cabeza.
En ese momento Rubén, quien estuvo todo el tiempo intentando mantener la dignidad sin ofenderse ni nada hizo algo que me sorprendió. Cuando le vi moverse en su silla pensé que era el final. Mi padre tragó saliva y se puso en tensión. Mi amdre se agarró contra la silla asustada. Parecía que esta había sido la gota que colmaba el vaso y que de esta me quedaba sin novio y sin padre, y sin vida, porque se iba a levantar y con toda su corpulencia iba a cojer a mi padre y le iba a reventar contra la mesa y después haría lo propio conmigo por haberle llevado a esta encerrona y por ser de las que usan a los hombres como objetos de usar y tirar, aunque de una manera mucho menos exagerada de lo que mi padre insinúa.
Estaba arrepintiendome de ser espectadora pasiva y de haberle dejado solo par aver como se desnvolvía cuando de pronto se hirgió más en la silla y miro fijamente a mi padre, quien estaba realmente asustado. Se aclaró la garganta y contraatacó con su arma más poderosa: la lógica.
Le dijo a mi padre que si esperaba la manifestación extrema de una respuesta emocional le iba a costar mucho más esfuerzo y que su carrera, aunque no lo suficientemente valorada ni por los propios titulados había traído el conocimiento suficiente para que el pudiera presumir de automóvil y de teléfono de última generación.
Mi madre no tuvo más remedio que darle la razón, con lo cual mi padre se quedó solo en su posición, y sin argumentos no pudo más que dar la batalla por vencida. Se concentró en su plato de comida y de sus cuerdas vocales no escapó ningún sonido en toda la noche.
Y es que en ocasiones es preferible tener un novio que sea considerado un bicho raro entre los bichos raros, que tener uno que cumpla con el paradigma social de "buen partido" o triunfador.
Cada vez que pienso en esta situación me entran ganas de abrazar a mi corpulento aunque blandito friki cariñoso. Ha pasado el examen con nota, aunque no había ninguna necesidad de someterle a él. Creo que se enfadó un poco por llevarle a una segunda trampa y que durante la cena estuvo mucho más cerca de romper a llorar de lo que aparentaba, pero al final prevaleció.
Al final vamos a ser como Spock y Uhura, le comenté a Rubén. Sonrío y me estrechó entre sus brazos. Va a ser que añ final si que te gusta la ciencia ficción, me respondió.
