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lunes, 8 de junio de 2009

Reunión de antiguos alumnos (II)

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Buenas tardes.

En la entrada anterior os había contado que el sábado estaba de viaje con mi novio en Broc, una ciudad suiza algo más de 2000 habitantes. El motivo era que estaba invitada por la asociación de Antiguos Alumnos de colegio donde había estado interna durante dos años y me hacía mucha ilusión ver a algunoos compañeros de entonces. Bueno, hay uno concretamente al que me haría mucha ilusión ver como le entierran o como muere arrollado por un tren, pero es el único.

En el café de la plaza de la estación me encontré con dos excompañeros, uno alemán, de algún lugar de la Baja Sajonia cuyo nombre nunca recuerdo y con el que nunca he hecho buenas migas y otro chino, cuyo nombre oriental se me escapa. Siempre he pensado que su padre era un mafioso, porque con lo cara que es la mensualidad del colegio no encontraba otra explicación.

Estube charlando con ellos y tomando un café, aunque Rubén se sentía un poco marginado, aunque le iba traduciendo de vez en cuando lo que decíamos como no son conocidos suyos no le interesaba demasiado y se aburrió bastante. Me hizo gracia descubrir que Otto había terminado sus estudios en economía y un postgrado y que estaba haciendo prácticas en una empresa química en alemania. Siempre le haía imaginado como el gerenete de una multinacional. Mientras que Martin (nombre occidental pronunciable) está termindo la licenciatura en matemáticas en la ETH (la Escuela Politécnica Federal de la universidad de Zurich).

Esto si que despertó el interés de Rubén que comenzó a preguntar cosas sobre el sitio, los planes de estudio y los laboratorios. Lo que yo no sabía es que la ETH seguramente es la universidad que cuenta con más galardonados por el Premio Nobel entre sus profesores y alumnos.

Me hizo mucha gracia descubrir que Martin al final escogió matemáticas como sus estudios porque siempre me le imagine de mayor con una bata de laboratorio y una calculadora.

De allí fuimos los cuatro al lugar de la cena donde nos encontramos con varios conocidos más. Al final eramos una veintena de personas entre ex-alumnos del colegio y acompañantes. También acudió Hans, cosa que no fue ninguna sorpresa, porque ya sabía que iba a acudir, aunque acudió sin su celosa novia que está precisamente de vacaciones en España y creo que mañana nos vamos a ver.

La cena fue encantadora, se habló mucho y nos reímos mucho, y aunque "trabajé" un poco de intérprete para que Rubén no se sintiera incomodo no me importó demasiado.

Al final no hubo ni chapuzón en el lago ni nada, porque hacía el suficiente frió como para ir con chaqueta, y porque el lago está como a un kilómetro andando.

Después Otto nos llevó en coche hasta Bulle, aunque podíamos haber cogido un tren o el autobús y allí cogimos el tren nocturno hasta Friburgo (las nueve de la noche es muy tarde para los suizos) ya que por la mañnana teníamos que ir a Ginebra a tomar el avión.

Podría contar más detalles, pero después tendría que mataros.

Me gustó mucho la sensación de reunirme con mis antiguos compañeros (excepto con uno de ellos que me tiraba de la trenza) y descubrir a que se dedican ahora. Con algunos acerté sobre el camino que tomarían y con otros me equivoqué completamente.

Al final Rubén se lo pasó de miedo y dice que quiere estudiar un postgrado en la universidad en la que estudiaron Albert Einstein y John von Neumann, pero tendrá que aprobar en septiembre la asignatura que le queda y ver que esté aprobado el examen del que le queda saber la nota.

Esto es todo por ahora.

Besos y abrazos.

martes, 19 de mayo de 2009

Como Spock y Uhura

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Que mi novio es friki no es ningún secreto. El domingo para hacer el día completo decidimos ir a ver la película nueva de Star Trek, que es algo que le apasiona. Ha visto todo lo que se puede haber visto de Star Trek varias cosas, sin embargo no le dio por la astrofísica, supongo que no quería ser el quien derribara su propio mito.

Después fuimos a cenar a un céntrico y nada barato restaurante con mis padres, el lugar de la última y definitiva prueba de fuego. Mis padres habían hecho sus deberes, y tenían recopilada todo la información necesaria para dejerle en vergüenza. No se si me explico bien, así que lo voy a resumir el típico plan de ataque de mis padres con un esquema.

  • Fase 1: Reunión para comer. Mi padre le ingnora y mi madre le aplica un interrogatorio para extraer todo la información posible.
  • Fase 2: Reunión para cenar. Mi padre utiliza toda la información obtenida para intentar humillarle mientras mi madre detecta y correlaciona nueva información que se le pueda utilizar en su contra y hace observaciones sagaces para que vea que ese chico no me conviene.
Todo estaba sucediendo según esa planificación. Mi padre descalificaba a Rubén y el aguantaba con entereza las críticas de mi padre, quien le ve como un friki completamente alejado de la realidad, fracasado absoluto que estudia una carrera que no sirve para nada y en la que nunca va a encontrar un trabajo bien pagado, ni siquiera siendo élite. También el dijo que aprovechara a cebarse en el restaurante porque en toda su vida no tendría la oportunidad de comer en un restaurante tan caro y que esta era la única oportunidad que tenía, porque yo tarde o temprano abriría los ojos a la realidad y entonces le abandonaría, como ya había hecho con otros antes que él.

Esa frase me dolió, porque aunque debo reconocer que me he comportado fatal con otras parejas anteriores esta vez la situación es diferente, o al menos lo suficientemente diferente como para que pensar en dejarle sea algo que haya pasado por mi cabeza.

En ese momento Rubén, quien estuvo todo el tiempo intentando mantener la dignidad sin ofenderse ni nada hizo algo que me sorprendió. Cuando le vi moverse en su silla pensé que era el final. Mi padre tragó saliva y se puso en tensión. Mi amdre se agarró contra la silla asustada. Parecía que esta había sido la gota que colmaba el vaso y que de esta me quedaba sin novio y sin padre, y sin vida, porque se iba a levantar y con toda su corpulencia iba a cojer a mi padre y le iba a reventar contra la mesa y después haría lo propio conmigo por haberle llevado a esta encerrona y por ser de las que usan a los hombres como objetos de usar y tirar, aunque de una manera mucho menos exagerada de lo que mi padre insinúa.

Estaba arrepintiendome de ser espectadora pasiva y de haberle dejado solo par aver como se desnvolvía cuando de pronto se hirgió más en la silla y miro fijamente a mi padre, quien estaba realmente asustado. Se aclaró la garganta y contraatacó con su arma más poderosa: la lógica.

Le dijo a mi padre que si esperaba la manifestación extrema de una respuesta emocional le iba a costar mucho más esfuerzo y que su carrera, aunque no lo suficientemente valorada ni por los propios titulados había traído el conocimiento suficiente para que el pudiera presumir de automóvil y de teléfono de última generación.

Mi madre no tuvo más remedio que darle la razón, con lo cual mi padre se quedó solo en su posición, y sin argumentos no pudo más que dar la batalla por vencida. Se concentró en su plato de comida y de sus cuerdas vocales no escapó ningún sonido en toda la noche.

Y es que en ocasiones es preferible tener un novio que sea considerado un bicho raro entre los bichos raros, que tener uno que cumpla con el paradigma social de "buen partido" o triunfador.

Cada vez que pienso en esta situación me entran ganas de abrazar a mi corpulento aunque blandito friki cariñoso. Ha pasado el examen con nota, aunque no había ninguna necesidad de someterle a él. Creo que se enfadó un poco por llevarle a una segunda trampa y que durante la cena estuvo mucho más cerca de romper a llorar de lo que aparentaba, pero al final prevaleció.

Al final vamos a ser como Spock y Uhura, le comenté a Rubén. Sonrío y me estrechó entre sus brazos. Va a ser que añ final si que te gusta la ciencia ficción, me respondió.

viernes, 26 de diciembre de 2008

La cena del Siglo

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Ahí estaba yo, en un autobús camino a Valladolid, con el único motivo de acudir a una de esas reuniones sociales a las que nadie desea acudir pero que es ineludible.

El acto en cuestión es lo que yo llamo la Cena del Siglo. Toda la familia se reune en el salón comedor. Muchos intentan demostrar que la rama de la familia a la que representan es la más prospera, solo que la competición va mucho más allá de lo que se ve.

Ya desde el primer momento la llegada tiene que ser espectacular. Da igual que llueva, que haya nieve o que el tren sea más cómodo, hay que ir en el coche y no solo tiene que ser mejor sino que debe parecerlo y estar impecable. Tiene que haber regalos para todos, para quedar bien y además hay que traer comida para la "megacena", y tiene que ser de lo mejor. Aunque luego siempre sobra un montón.

Cuando ya no quedan argumentos se pasa a la ofensiva directa. Eligen a un miembro de la familia a quien despellejar y van a por él. ¿A quién pensáis que eligieron este año? Pues si habéis pensado en mí habéis adivinado. Bueno, en realidad no es tan a saco desde el comienzo. Es como el tercer grado que va creciendo en fuerza e intensidad.

¿Dónde está tu novio? ¿Por qué no le has invitado? ¿Por qué lo habeis dejado? ¿Qué tal los estudios? ¿No es una chorrada una carrera de hablar idiomas?¿Entonces, estarás trabajando ya?

Y claro, explicarlo todo es largo y además no es tan sencillo de explicar. Después de repetir varias veces que no tengo novio, que no es obligatorio tener novio, que el hecho de haberlo tenido y haberlo dejado no es un crimen capital por muy extraño que a ellos les parezca, que aunque fuera en serio con él no le traería a semejante espectáculo, que traducción e interpretación es una carrera de verdad y que ninguno de ellos a diferencia de mí se apaña en cinco idiomas y menos aún antes de cumplir los veinticinco años, que si, que estoy trabajando de secretaria en una oficina contratada a través de una empresa de trabajo temporal para una sustitución por vacaciones y que se me acabará inminentemente, que ahora mismo no hay ningún chico más en mi vida y que no sé si lo habrá pronto.

Estas cavilaciones me había hecho yo por si la victima propiciatoria de este año era yo y al final nada. Y cuando digo nada es nada. Completa indiferencia por parte de mis primos y de mi tía, claro, que por otro lado no me extraña, porque una familiar me beneficio proporcionalmente más que a sus nietos directos.

No es mi culpa si la tia de mi padre decidiera que prefería dejarme a mi la casa en la que vivía además de algún dinero en lugar de dejarles esa casa a sus sobrinos directos o a sus nietos que ahora viven allí. Supongo que el ir a visitarle una o dos veces al mes desde Madrid cuando podía tiene que ver, aunque puede que esté relacionado con ser la única chica de entre sus posibles herederos. Desconozco si cambió el testamento a última hora para incluirme, no sabía ni que estaba incluída hasta hace poco y no les he reclamado nada de lo que me ha dejado, es más, he arreglado lo de la casa para cedérsela y no tener que pagar ningún impuesto por ella.

Por lo demás la cena como siempre. Sobró comida en grandes cantidades, Mi padre discutió con el tío por ver quien había traído la mejor comida, mucha prepotencia y comportamiento infantil en el único día del año en el que se junta toda la familia. Creo que por eso la llamo la Cena del Siglo, porque no voy a acudir a ninguna más este siglo.

Alguno de vosotros hace grandes cenas de navidad de esas estilo "tierra tragamé".