Querido diario.
Sé que te tengo muy abandonado. Tengo muchas cosas que contar, pero la falta de ganas me ha tenido apartada de tus páginas. Continúo viviendo en Berlín y Rubén ha vuelto de las costas de Noruega, aunque se hizo esperar, porque sorprendentemente le ampliaron el contrato dos meses más, ya que una de las exploraciones que planificó él fue exitosa y encontraron un nuevo yacimiento petrolífero que parece bastante abundante, por lo que además le pagaron una bonificación. En cualquier caso ya está de vuelta en casa.
Durante su ausencia he hecho muchas cosas. Por una parte he ido y vuelto varias veces de España para atender mis negocios. He ampliado la imprenta para que sea una empresa de artes gráficas más completa. He contratado a un diseñador gráfico y además ya he recuperado todo el dinero que invertí para pargar las deudas que tenía el negocio cuando lo adquirí. Mi regocijo es tal que he dado una bonificación a los empleados, por los excelentes resultados obtenidos. En realidad el negocio no iba mal antes, sólo necesitaba clientes y una pequeña renovación. Los clientes vinieron cuando les les llamé haciéndoles ofertas interesantes. Es curioso, desde niña había tenido interés en el mundo editorial y ahora que tengo contactos y sé como funciona toda la cadena editorial no me atrae lo más mínimo este mundo de mezquinos intermediarios que maquetan con plantilla y publican con los pies. Vale, también hacen corrección y esas cosas, pero no se nota. Si quieres vender libros necesitas a un editor bueno (léase caro) y punto. El te pone en el escaparate de las librerías. Las imprentas somos sus fulanas baratas, aunque con la cantidad de ellas que han cerrado somos un poco menos baratas y listo.
Por otra parte estuve conspirando para conseguirle a Rubén una plaza de doctorado en una universidad alemana. Me gusto mucho eso de hacer uso de influencias, tirando de los hilos para que unos influencien a otros y conseguir el efecto deseado. Y sí, llamaron a Rubén para una entrevista con el decano de una facultad de ciencias para comenzar en setiembre unos estudios de doctorado. Pero no fue por influencia mía, fue por una solicitud que el mismo presentó, así que invertí tiempo para nada, aunque por otra parte si le hubieran llamado para ofrecerle una plaza (o para hacer unas pruebas de acceso) por mediación mía sin que hubiera sido que por casualidad leyeran su LinkedIn o hubiera presentado él su candidatura se hubiera cabreado por meterme donde no me llaman. Él quiere hacer un doctorado, pero no quiere que le consiga otro la plaza. Quiere que sea porque de verdad su candidatura interesa. Si hubiera querido presentarse a la universidad en la que yo tengo algunos contactos él mismo la hubiera presentado. Al fin y al cabo tiene a mano a una intérprete jurada que le traduce y le sella todos los documentos necesarios.
Con respecto a mi familia las cosas van bien, es decir, no se hablan conmigo, ni interés tengo. Desde que vendí la casa que heredé de la abuela a una famosa estella de cine no me hablan. Por otra parte que las iniciales de mi tío y las de mi padre aparezcan (a veces unas y a veces otras) en unos documentos en los que se recogen supuestos donativos ilegales a un partido tampoco ayuda a que tenga interés en relacionarme con ellos. Ya comenté una vez que no tenía el menor interés en coincidir con mi padre en ningún negocio. Si el compraba acciones de una empresa yo no las compro, nunca. Y al revés. Si el las vende me mantengo alejada de las mismas. No sé como hace sus negocios, pero sé que clase de persona es y no quiero tener nada en común con él, especialmente que tenga que ver con dinero.
Ahora que sale a colación el tema de los negocios de mi padre hay un periodista (o alguien que utiliza su nombre) que se ha puesto en contacto conmigo para preguntarme por el asunto de mi padre y presuntos pagos ilegales, pero como no he podido verificar su identidad no le he dicho nada, aunque si la hubiera podido verificar le hubiera dicho que no estoy al tanto de sus negocios. Y es que es verdad. Estudié la secundaria en el extranjero. A esa edad ya tenía idea o capacidad de saber de quienes eran sus socios, al menos los amigos de la familia que tenían negocios en común con mi padre, pero como estaba fuera no me enteraba de nada. Después me fui a vivir por mi cuenta, por lo que no sé nada al respecto. Algo me llegó de refilón, pero siempre he hecho esfuerzos por mantenerme totalmente al margen y enterarme de cuanto menos mejor.
En materia laboral no me va mal. Estoy dirigiendo un gran proyecto de traducción de un videojuego triple A que va a ser lanzado próximamente con las consolas de nueva generación, aunque ya la tenemos casi terminada. Cuando finalice este proyecto me tendré que buscar otra ocupación.
Hay más cosas, pero no me apetece escribir más.
¡Hasta luego diario!
sábado, 24 de agosto de 2013
Continuando con mi vida
0 comentarioslunes, 19 de noviembre de 2012
El fin
2 comentariosQuerido diario. Hace mucho que mi bolígrafo no garabatea mis memoria y vivencias en tus páginas. Es mi culpa, ya no tengo ganas de plasmar esbozos de mi vida cotidiana en tus páginas. Soy otra persona distinta a la que empezó a escribir este diario. He vuelto a recorrer todas las páginas y no me identifico con ellas. Cuando todo esto comenzó la vida no era más que una sucesión de travesuras, fiestas y juergas. Era una niña mimada pero rebelde, en cierto modo malcriada que no se conformaba con un no como respuesta y que si no tenía más remedio pataleaba hasta conseguir lo que quería. Ahora soy una mujer de negocios. Dirijo una pequeña imprenta que acepta trabajos pequeños y algunos no tan pequeños. He conseguido salvar esa pequeña imprenta de la ruina, pagando su deuda de mi bolsillo y pagando a todos los trabajadores el sueldo que su patrón les adeudaba. He conseguido que el negocio sea rentable de por si, aunque no me daría para vivir porque la verdad es que apenas gano dinero con él, pero si que da de comer a cinco familias, las cuatro de los trabajadores que estaban en plantilla y la de un quinto que había sido despedido poco antes de mi llegada allí. De hecho el negocio ya era rentable antes de mi llegada, si no fuera porque el propietario escamoteaba dinero para no tener que pagar Seguridad Social y quedárselo él. No es una gran empresa, pero es la mía. No la he levantado desde cero, eso lo hicieron en su momento otras personas. Los trabajadores que estaban trabajando durante mi llegada son muy capaces y conocen el oficio mejor que yo. Sólo necesitaban que alguien trajera nuevos trabajos y eso es lo que he aportado, algunos clientes importantes que nos dieran el voto de confianza, y un poco de dinero para salir del bache en el que el gestor anterior les había metido, nada más. Por otra parte mi vida familiar se ha vuelto turbulenta, mi padre, el gran hombre de negocios se ha visto envuelto en asuntos turbios. Milagrosamente su nombre no ha salido en la prensa, pero hay personas a quienes conozco desde niña como amigos de la familia o colegas de negocios de padre cuyo nombre si ha sido mencionado en algunos medios, y algunos que no han salido mencionados en la prensa si han salido mencionados en los juzgados. Al final todo esto será público. A fin de cuentas no hay tantos peces gordos en el mundo de los negocios y casi todos se conocen. Los nombres suenan, y al final de tanto oírse en los pasillos terminan escuchándose en los juzgados. Este tipo de asuntos ha hecho que mi padre no se deje ver en público en ningún tipo de actos, excepto comer en algún restaurante cercano a su despacho con algún subordinado, pero no con hombres de negocios. No acude a ningún tipo de acto, ni siquiera a mi boda. Si, como habéis leído en la frase anterior me he casado. Mi padre no acudió al enlace, que por otra parte decidí celebrar en privado y por lo civil. Sólo algunos familiares directos y amigos cercanos (incluso aunque esos amigos cercanos vivan en otro país). Una de las últimas discusiones con mi padre fue acerca de que la boda se hiciera por lo civil. Es mi boda y yo decido como casarme, que sea castellana no quiere decir que tenga que ser católica. El afortunado es Rubén, como no podía ser de otra manera. Con respecto a él encontró trabajo en un laboratorio de simulación geofísica, pero a los dos meses cerraron el laboratorio por los recortes. Por lo visto investigar acerca de terremotos no es importante y por lo visto no hace falta un físico en ninguna parte, ni siquiera para dar clases, a ningún nivel, ni para medir campos magnéticos de nada, ni certificar ninguna instalación de nada, ni para reponer en el Carrefour, por lo que es difícil que alcance la felicidad plena, pues ha estudiado una carrera que no sirve para absolutamente nada y cuando parecía que iba a servir de algo le dejan sin esperanza. Aún así es bastante feliz, obviando ese aspecto, por supuesto. Hemos viajado juntos a trentaycuatro países y de momento nos vamos a quedar a vivir una temporada en Berlín, porque nos ha gustado mucho la ciudad. Puede que esta sea la último bosquejo que dejo en este diario. No sé si es un adios o un hasta luego.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Se acabó
3 comentariosMi relación con Rubén es historia. Le he hecho daño y me ha pedido que me marche de su lado y eso es lo que he hecho. Ahora que sabe como soy en realidad sé que lo nuestro nunca va a funcionar y por mucho que pusiéramos los dos de nuestra parte nada será igual, ni mejor.
Lo peor es que la única persona que puede consolarme vive a mil kilómetros y no tengo nadie más con quién hablar de esto.
