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lunes, 12 de julio de 2010

De bodas y campeonatos del mundo

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Que detesto el fútbol no es ningún secreto. Es un tema que me aburre sobremanera. Si fuera seguidora de algún equipo español tendría bastantes problemas para ver sus partidos, porque muchos fines de semana estoy viajando, aunque si fuera una verdadera aficionada me gustaría ver cualquier partido, fuera de la liga que fuera.

Este fin de semana he estado en Suiza, como seguramente ya sabéis. De hecho seguiré en el país helvético hasta esta tarde. La boda de Hans fue bastante bonita, teniendo en cuenta lo sobrias que son las ceremonias protestantes.

El banquete un poco minimalista, como de costumbre conociendo a su familia. Los padres de hans han sido tan encantadores como la primera vez que me invitaron a su casa y pasé con ellos todo el mes de agosto. Hasta nos prestaron su barco para dar una vuelta por el lago Zurich. Hans no es tan bueno navegando como su padre, pero no la hace mal, al menos en "un mar de mentira".

Rubén se marea en el barco más que en el avión, lo cual fue una sorpresa incluso para el mismo. Cuando estuvimos a solas Heidi me preguntó si había habido algo entre Hans y yo. Para variar le conté la verdad. Le dije que casi lo hubo cuando teníamos quince años, pero yo le dí calabazas y me acosté con su mejor amigo. Ellos se pelaron y dejaron de ser amigos, aunque en realidad no eran tan amigos. Nosotros nos dejamos de hablar hasta que su padre me invitó a pasar un mes con ellos y retomamos nuestra amistad. Si fue bonito aquello y nuestra amistad durará siempre, pero no hay nada más.

El domingo volvimos a Winterthur a comer con los padres de Hans y después fuimos a casa de Hans. Vive muy cerca del estadio de Letzigrund y había montones de fans del fútbol que llenaban todos los bares para ver el partido.

El fútbol es la única cosa que puede hacer que los suizos socialicen en un bar, lo digo en serio. La mayoría de locales donde comer algo en Zurich son cafés con mesas alargadas, donde la gente se sienta a tomar algo compartiendo mesa con desconocidos mientras lee la prensa y no hablan entre ellos.

Nos cruzamos con dos grupos de españoles que iban dando gritos, pero no nos unimos a ellos.

Anécdotas hay muchas, pero estoy cansada para contarlas. Dentro de tres horas tengo que coger un vuelo.

Un beso.

viernes, 4 de junio de 2010

Secuestro

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El miércoles engañé a Rubén para que viniera por la tarde a casa para recoger las cosas suyas que estaban. No eran muchas, pero si que había una muy valiosa, sus prismáticos.

Como donde vivo no hay donde aparcar vino en transporte público y aproveché esa circunstancia para entretenerle y que no pudiera llegar a tiempo al tren para volver a su casa. Sé que es una treta muy fea pero tenía muchas ganas de que se quedara y poder charlar de lo sucedido.

Se quedó a durmiendo en el sofá y yo me sentí un poco mal porque deseaba que me acompañara a la cama pero comprendo que no le apeteciera después de mi engaño y se lo agradezco porque no deseo estar con alguien que se deje manipular por gente como yo.

Por la mañana me sinceré con el y le pedí disculpas por un montón de cosas. No se hasta que punto me ha perdonado pero le he invitado a pasar el fin de semana en Valladolid con mi asquerosa familia donde le contaré todo lo que le falta por saber. De momento ha aceptado. Ahora o me declara su amor eterno o me manda a freír espárragos.

Ya os contaré como continúa esto.

domingo, 14 de febrero de 2010

Un baile de máscaras

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Haciendo uso del tráfico de influencias conseguí invitaciones para asistir ayer con mi pareja a un exclusivo baile de máscaras. Allí encontré bastantes personas conocidas, lo cual es lógico, porque no se puede usar el tráfico de influencias donde no se tienen influencias.

Bailé con varias personas, entre ellas cierto ex-novio que no sabía que iba a estar allí. Después le comenté a Rubén que me había encontrado con él, pero por si atisbaba cualquier retazo de celos le dije que no podría estar interesada en el ese ex porque no sabe ni freír un huevo frito.

Sinceramente, desde que salgo con mi actual pareja me siento fuera de lugar yendo a cenar a un restaurante, porque a mi lo que me gusta comer de verdad es el estofado él me hace. Además baila el vals mejor que muchas personas con quienes lo he bailado, excluyendo al profesor de baile.

En cuanto al baile en si mismo fue muy entretenido. Me lo pasé muy bien, aunque cuando mejor me lo pasé fue con la preparación de la máscara, el maquillaje y las enormes pestañas postizas que me puse. El efecto que producen las pestañas ultra-largas es bastante curioso, porque cada vez que parpadeo consigo llamar la atención de alguien.

Entre las cosas que sucedieron ayer destaco varias:

  1. Cuando bailé con el ex (llamémosle Alejandro) intentó besarme en la boca, aunque me zafé apartando la cabeza.
  2. La amiga que me consiguió las invitaciones constató mi mi novio baila mejor que el suyo ( y debo añadir que casi cualquiera de los que había allí).
  3. Descubrí que voy en serio con Rubén y que me muero de ganas de ir a vivir con él, y que deseo hacerlo cuanto antes mejor, aunque eso ya lo sospechaba.
  4. Se me rompió el vestido y tuve que improvisar en la fiesta, aunque como es una fiesta de disfraces todo vale.
De momento esto es todo por hoy.