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lunes, 20 de octubre de 2014

En Alemania está mi casa, pero no mi hogar

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Querido diario. Te he vuelto a fallar de nuevo. Supongo que es me de un tiempo a esta tarde me ha dado vergüenza contar mis cosas.

Me gusta la vida en Alemania, pero no es mi hogar. Hay muchas cosas que quiero hacer que no están aquí. Por una parte traje a Rubén conmigo a regañadientes. El me ama y me acompañaría al final del mundo. Pero esta no es su casa. Aquí le cuesta hacer amigos, sus relaciones son más bien entre socios. Inconscientemente tiene miedo de crear lazos fuertes con la gente, porque sabe que en algún momento volverá a España, aunque no se parece en nada al país en el que quiere vivir.

A mi me pasa algo parecido, aunque Alemania si que es un poco mi hogar. Al menos fue el hogar de mi familia materna hasta 1943, aunque en la actualidad no tengo parientes aquí. Me adapto fácilmente a cualquier lugar en el que haya unas mínimas comodidades y los seis últimos meses he tenido un estilo de vida prácticamente de hotel debido a mi trabajo, y las obligaciones que tengo para con la empresa de la que soy propietaria en España. Podría administrarla desde aquí, o dejar más cosas aún en manos del administrador, pero ya tiene demasiado poder.

 Ahora mismo nueve familias viven del trabajo que algunos de sus miembros desarrollan en la imprenta. Es decir, de los cinco trabajadores originales que había cuando la rescaté la empresa ha crecido hasta los nueve empleados. La mayoría de los empleados tienen a uno o más miembros de su familia en paro, por lo que el único ingreso que reciben en muchos casos es el salario por su trabajo. Me parece justo presentarme al menos una vez cada dos o tres semanas por allí y hacerle una visita al administrador para asegurarme que todo está en orden y no está llevándose el dinero y arruinando el negocio.


En dos semanas si nada se tuerce Rubén presentará la tesis, y salvo que por sorpresa le ofrezcan una plaza permanente en la universidad, cosa que no va a suceder, volveremos a España. Él echa de menos a su familia, y yo también, (a la suya, no a la mía).

Diario, perdóname por ponerme tan ñoña, pero hoy me siento nostálgica y decidir ponerme a escribir después de diez meses sin hacerlo desde una habitación de hotel en Bruselas no me ayuda en absoluto a sentirme sosegada y contar lo que me ha sucedido, sino el como me siento ahora.

Nunca hubiera pensado que iba a decir que echaba de menos España. No me gusta España. Más allá del clima y algunos inventos gastronómicas España no tiene absolutamente nada que merezca la pena para una española viajera y coleccionista de experiencias. Simplemente al ser mi país me parece poco interesante. La gente y las noticias recientes tampoco ayudan a que me guste más España. Recientemente un sueco me dijo que comprendía que hubiera huido de España. Evidentemente tuve que sacar del error al sueco. Ni soy una fugitiva ni una exiliada. Para un políglota ansioso de experiencias cualquier país en el que domines el idioma es un buen lugar. Al final cuando puedes elegir un país indistintamente a otro el factor determinante cambia en función a las preferencias. Al final que factor es el que te hace elegir un país u otro teniendo posibilidad real de elegir es distinto para cada uno. Algunos se deciden por viajar al país en el que el acento les resulta más fácil de entender, o en el que la gastronomía es más acorde a su preferencia, o donde ve mejores perspectivas económicas. En mi caso me dejé guiar por la nostalgia (y por seguir a un noviete que tenia entonces).

Cuando tenía ventidos años pasé un año sabático en Lausana. Estaba perdidamente enamorada de un imbécil del que pasé nueve meses completamente colgada por él hasta que desperté y me di cuenta de la realidad. Después pasé dos meses en Zurich compartiendo piso con estudiantes, todo con intención de estar más cerca de Hans, mi mejor amigo y antoguo compañero del internado de Friburgo. La  muy ingenua de la Sara del pasado pensaba que podría haber una relación romántica entre los dos. Finalmente decidí que era momento de volar a otro lugar y pasé un mes en Colonia. Ahí me enamoré perdidamente otra vez de un chico aún más imbécil que el que había conocido en Lausana. (Y aún más imbécil que el que me había roto el corazón y detestar mi vida hasta le punto de dejarlo todo e irme fuera con la intención de no volver, que fue lo que en primer lugar me llevó a Lausana.

Estos tres desengaños en trece meses me hicieron madurar, aunque no tanto, hubo otro desengaño posterior, pero aprendí que los suizos y los alemanes pueden ser tan imbéciles como los españoles, con la salvedad de que son por lo general más cabezones.

Ahora siento que no tengo hogar. Lo más parecido que tengo a una familia es la de Rubén. Me siento querida por ellos a pesar del suceso al que me refiero como "el incidente". Su capacidad para perdonarme me hizo replantearme muchas cosas. Sé que en situación contraria yo nunca les hubiera perdonado a ellos y hubiera hecho lo que estuviera en mi mano por hacerles daño. Afortunadamente ellos son como yo, y creo que les quiero. La semana pasada estuvo de visita la hermana de Rubén y casi la siento como algo mío. No me gusta la palabra cuñada. Eso suena a familia política, que no se escoge, sino viene de paquete con la pareja, pero en este caso es distinto. Es como si hubiera elegido relacionarme con ella, porque de hecho durante una conversación entre mi marido y ella en la que yo ni siquiera participaba fui yo quien la invitó a venir.

Desde luego no sé donde está mi hogar pero lo que tengo claro es que estará con Ruben y a ser posible cerca de su familia.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Dos familias distintas

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Querido diario:

Esta semana ha estado llena de contrastes. ¿Está mal sentirse mejor con la familia de tu pareja que con la tuya propia? Mejor cuento como han sido estos días y que cada uno decida lo que considere. No seré parcial, ya que este es mi diario y las cosas las escribo como las veo y las siento, y no puedo tener un punto de vista que no sea el mío.

El día previo a Nochevieja ha sido uno de los mejores días de mi vida reciente. La familia de Rubén es agradabilísima y me lo pasé muy bien con ellos. Incluso su estúpido hermanastro que creo que me odia se portó bien conmigo. El día de Nochevieja fue un poco más tenso. Los preparativos para que la cena fuera perfecta fueron excesivos. Tenían puestas demasiadas expectativas en agradarme, como si no fuera suficiente haber pasado el día previo con ellos. Poder estar a solas con mi suegra mientras hacíamos la compra. Suegra es una palabra que me resulta horrible, pero es un término que la define como algo mío y no algo de mi marido. Por la tarde aproveché para estar un rato a solas con la hermana de Rubén. Cuñada tambíen me ha parecido una palabra fea, prefiero llamarla Raquel.

Para mi estos momentos siempre han sido un poco tensos. Seguramente es debido a que soy hija única. No tengo hermanos y cuando voy a visitar a mis primos, que son un montón, siempre paso situaciones muy tensas. Mi familia es muy estirada, pero siempre se están increpando y lanzando indirectas, restregándose cosas a la cara, y yo al no tener hermanos siempre estoy en minoría.

El día ventaseis fuimos a Valladolid a visitar a la familia de mi madre. El contraste no podía ser peor. Mi prima Isabel, que tiene un año menos que yo se ha emparejado con un chico con el que me lié durante unas fiestas. Prefiero no hablar mucho del tema, pero me lié con todos los de su pandilla, no a la vez, obviamente, pero tenía que sacarlo a la luz. Mis tías me odian, a raíz de lo que sucedió con la herencia de la abuela. Todavía no se pueden creer que ella me favoreciera a mi por encima de ellas o de sus hijas. Y eso que no saben que la abuela escondió parte del dinero fingiendo algunas inversiones ruinosas para guardarlo y poder entregármelo sin declararlo en la herencia. No entienden que incluso viviendo en el extranjero la he visitado más y he tenido más relación con ella que sus hijas y nietas que viven en la misma ciudad.

Rubén tampoco les cae bien. Dicen que no me conviene, que es un fracasado y que además es un gordo bola de sebo. Se equivocan, claro, pero para ellas el no pescar al hijo de algún pez gordo de una asociación patronal o un cachorro del partido es haber errado el matrimonio. A mi me da lo mismo, el título nobiliario era de mi abuelo y no es mi rama de la familia la que lo ha heredado, y por otra parte los títulos no hacen que una persona sea de mejor o peor calidad. Si se pudiera cuantificar numéricamente la excelencia de las familias la de Rubén estaría varios órdenes de magnitud por encima de la mía. Mi marido estaría varios ordenes de magnitud por encima de los de mis primas.

A mi madre no le termina de gustar mi marido, hubiera preferido otro más tradicional o con otras aspiraciones, pero al menos le respeta. Ella me quiere y comprende que yo deseo estar con él, así que su posición es que si él no me hace daño y somos felices juntos ella nos da su apoyo. Creo que incluso le aprecia más de lo que expresa, ya que mi madre no es muy dada a expresar su opinión ni sus sentimientos, pero me consta que piensa, que siente y que además comprende a quienes dedican su vida a adquirir conocimiento en lugar de tener como objetivo último el lucrarse.

La estancia en Valladolid acabó de manera brusca. Fue una situación muy incómoda en la que mi madre se peleó con sus hermanas, creo que a causa de algo que dijeron de Rubén o de mi. Esa discusión acabó con un portazo y Rubén, mi madre y yo volviendo a Madrid en el tren de manera improvisada. Nunca había visto a mi madre perder los papeles y creo que es algo que jamás lo volveré a ver. Desconozco que otras diferencias tiene con sus hermanas, pero parece que no se van a volver a hablar en la vida.

Lamento haber ido a Valladolid con mi madre y mi marido para visitar a la familia. Yo sólo quería compartir tiempo con mi madre. Afortunadamente hemos podido compartir tiempo en Madrid.

Mañana viajaré con Rubén a Zurich, a visitar a Hans y Heidi y además acudiremos a una fiesta de Nochevieja que da Martin. Seguro que lo pasamos bien.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Me ha adoptado una familia

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Querido diario:


He vuelto a olvidarte durante una temporada pero no me lo tengas en cuenta, ya sabes que soy así. Nunca te prometí serte fiel, ni cambiarte por un modelo más nuevo, ni compartir mis gozos contigo, pero sabes que siempre acudo a ti cuando alguna cosa me abruma o atenaza, que afortunadamente no es mucho.

Haciendo un repaso de mi vida reciente aquí estoy, viviendo en Berlín con el hombre junto al que de momento quiero envejecer y que me hubiera gustado que fuera el padre de mis hijos que mi viente no puede engendrar. Tengo veintinueve años y soy joven como para escribir mis memorias, aunque mi vida y mi familia da para una saga de novelas. Antes de asentarme en la capital de Alemania con Rubén, entones mi novio y ahora marido he viajado por varios lugares del mundo buscándome a mi misma, seguramente en una huida hacia adelante renegando de la familia en la que nací. Entonces sabía que había algo en mi familia que me repugnaba.

Era ese aire de superioridad que se respiraba en el ambiente, de que todos los demás eran inferiores, que Dios y la historia nos habían puesto por encima de casi todos los demás. Por parte de madre procedo de una familia con título nobiliario y tierras, aunque los pinares que poseen nunca han valido demasiado. Las distintas disputas por las herencias han ido mermando los recursos e incluso hay algunas muertes en extrañas circunstancias.

Por parte de padre procedo de una familia burguesa de Castilla la Vieja. Se dicen liberales, pero mi padre tiene algunas de sus empresas divididas en otras más pequeñas para beneficiarse de subvenciones por ser PYME, aunque es uno delos mayores empresarios de la región y pincha y corta en varias organizaciones patronales y algún lobby, consigue contratos públicos y en general desvía dinero público a sus cuentas personales gracias a sus contactos en política.

Sus iniciales han aparecido en los documentos manuscritos que cierto contable de un partido político que está en la cárcel ha presentado ante un juez, aunque podrían no corresponder a él, claro, hay otros empresarios españoles afines a ese partido político, así que no podrían no ser suyas.

Estudié traducción e interpretación porque era lo más fácil. De niña estudié en un colegio de monjas en el que me enseñaban francés y la secundaría la estudié cerca de Friburgo, en Suiza, en una escuela bilingüe, de francés y además, aunque también enseñaban inglés. No os recomiendo estudiar fuera y después desear seguir con la enseñanza reglada, porque os ponen muchos problemas, que en mi caso fueron arreglados por Papa con ayuda de Don Dinero.

Perdí un año estudiando empresariales porque mi padre me lo exigió. Aprobé todas las asignaturas. Y me marche a vivir a Lausana, en Suiza. Harta de vivir en Suiza regresé a España  y comencé a estudiar traducción e interpretación, aprobando los tres cursos en dos años y medio. Seguramente partía con ventaja, porque tengo facilidad para los idiomas, hablando inglés, francés y alemán antes de matricularme. Ese año mi padre dejó de hablarme y me marche a vivir por mi cuenta.

Estuve de Erasmus en Colonia durante un semestre compartiendo piso con un estudiante de doctorado llamado Klaus que era mayor que yo y pasaba de mis fiestas alcohólicas y mis noches locas. También hice mis pinitos como modelo y empecé a salir con un futbolista profesional que iba a ser la revelación de la temporada, aunque fue el fiasco del siglo. Ahora parece que empieza a despuntar, después de varios años de calentar banquillo e intentar ganar la relevancia que no ha conseguido en el terreno de juego por otros méritos extradeportivos, y empezó a coquetear con la prensa rosa. Ese fue el momento en el que le mandé a freír espárragos. Protagonizamos un titular en la página diecisiete de un diario deportivo local y la historia no le he encontrado en Internet, por lo que respiro tranquila. 

Al regresar a España seguí con mi vida promiscua y alocada, viajando por el mundo de fiesta en fiesta. Me emparejaba con algún chico para sentir el subidón de adrenalina al ponerle los cuernos y hacía gamberradas sin tener muy claro el por qué.

En uno de esos momentos conocí a Rubén y algo en él me cautivó. Creo que fueron sus modales corteses, su ineptitud para expresarse en público y su mente privilegiada pero si tengo que destacar algo de él es su paciencia, sus grandes manos y su habilidad culinaria. Han sido cuatro años de compartir cosas y me siento culpable de haberlo sacado de su entorno y haberle traído conmigo, aunque él a aprovechado su estancia en Alemania para comenzar con el doctorado. 

Me encanta vivir con él y me gusta estar con su familia. Por eso hace unas tres horas que hemos llegado a la casa de su madre para pasar las Navidades. Ella siempre me ha tratado con respeto y aunque nuestros comienzos fueron un poco tensos nos costó poco adaptarnos la una a la otra, aunque ella me advirtió que tuviera cuidado de no hacer daño a su primogénito.

Mañana será un día maravilloso. Voy a tener una Nochebuena como la de las películas de sobremesa rodeada de gente que me quiere y a la que aprecio más que a mi famila. Puede que no pueda engendrar a mi propia familia, pero ya me ha adoptado una que me gusta más que la mía. No tiene títulos, ni tierras, ni dinero, ni son famosos, pero eso no me importa porque soy feliz.

lunes, 19 de noviembre de 2012

El fin

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Querido diario. Hace mucho que mi bolígrafo no garabatea mis memoria y vivencias en tus páginas. Es mi culpa, ya no tengo ganas de plasmar esbozos de mi vida cotidiana en tus páginas. Soy otra persona distinta a la que empezó a escribir este diario. He vuelto a recorrer todas las páginas y no me identifico con ellas. Cuando todo esto comenzó la vida no era más que una sucesión de travesuras, fiestas y juergas. Era una niña mimada pero rebelde, en cierto modo malcriada que no se conformaba con un no como respuesta y que si no tenía más remedio pataleaba hasta conseguir lo que quería. Ahora soy una mujer de negocios. Dirijo una pequeña imprenta que acepta trabajos pequeños y algunos no tan pequeños. He conseguido salvar esa pequeña imprenta de la ruina, pagando su deuda de mi bolsillo y pagando a todos los trabajadores el sueldo que su patrón les adeudaba. He conseguido que el negocio sea rentable de por si, aunque no me daría para vivir porque la verdad es que apenas gano dinero con él, pero si que da de comer a cinco familias, las cuatro de los trabajadores que estaban en plantilla y la de un quinto que había sido despedido poco antes de mi llegada allí. De hecho el negocio ya era rentable antes de mi llegada, si no fuera porque el propietario escamoteaba dinero para no tener que pagar Seguridad Social y quedárselo él. No es una gran empresa, pero es la mía. No la he levantado desde cero, eso lo hicieron en su momento otras personas. Los trabajadores que estaban trabajando durante mi llegada son muy capaces y conocen el oficio mejor que yo. Sólo necesitaban que alguien trajera nuevos trabajos y eso es lo que he aportado, algunos clientes importantes que nos dieran el voto de confianza, y un poco de dinero para salir del bache en el que el gestor anterior les había metido, nada más. Por otra parte mi vida familiar se ha vuelto turbulenta, mi padre, el gran hombre de negocios se ha visto envuelto en asuntos turbios. Milagrosamente su nombre no ha salido en la prensa, pero hay personas a quienes conozco desde niña como amigos de la familia o colegas de negocios de padre cuyo nombre si ha sido mencionado en algunos medios, y algunos que no han salido mencionados en la prensa si han salido mencionados en los juzgados. Al final todo esto será público. A fin de cuentas no hay tantos peces gordos en el mundo de los negocios y casi todos se conocen. Los nombres suenan, y al final de tanto oírse en los pasillos terminan escuchándose en los juzgados. Este tipo de asuntos ha hecho que mi padre no se deje ver en público en ningún tipo de actos, excepto comer en algún restaurante cercano a su despacho con algún subordinado, pero no con hombres de negocios. No acude a ningún tipo de acto, ni siquiera a mi boda. Si, como habéis leído en la frase anterior me he casado. Mi padre no acudió al enlace, que por otra parte decidí celebrar en privado y por lo civil. Sólo algunos familiares directos y amigos cercanos (incluso aunque esos amigos cercanos vivan en otro país). Una de las últimas discusiones con mi padre fue acerca de que la boda se hiciera por lo civil. Es mi boda y yo decido como casarme, que sea castellana no quiere decir que tenga que ser católica. El afortunado es Rubén, como no podía ser de otra manera. Con respecto a él encontró trabajo en un laboratorio de simulación geofísica, pero a los dos meses cerraron el laboratorio por los recortes. Por lo visto investigar acerca de terremotos no es importante y por lo visto no hace falta un físico en ninguna parte, ni siquiera para dar clases, a ningún nivel, ni para medir campos magnéticos de nada, ni certificar ninguna instalación de nada, ni para reponer en el Carrefour, por lo que es difícil que alcance la felicidad plena, pues ha estudiado una carrera que no sirve para absolutamente nada y cuando parecía que iba a servir de algo le dejan sin esperanza. Aún así es bastante feliz, obviando ese aspecto, por supuesto. Hemos viajado juntos a trentaycuatro países y de momento nos vamos a quedar a vivir una temporada en Berlín, porque nos ha gustado mucho la ciudad. Puede que esta sea la último bosquejo que dejo en este diario. No sé si es un adios o un hasta luego.

domingo, 24 de octubre de 2010

Mi madre: esa gran descoocida

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¡Hola!

Si ayer me hubieran preguntado como es mi madre la respuesta hubiera sido que ella es una mujer que cultiva el arte de la elegancia, el buen gusto y el saber estar, incluso más que otras mujeres que escriben libros sobre el tema. Siempre ha sido discreta y diplomática. Es la persona socialmente mejor adaptada que conozco.

Estoy de viaje en Valladolid. Poseo una pequeña mansión que me dejó mi abuela en herencia. Los familiares que estaban viviendo en ella se han marchado a vivir a otro sitio, cosa que simplifica bastante las cosas, porque mezclar familia y negocios no es algo que me fastidia bastante.

Ahora tendré que gastar dinero en reformarla, pero no es ningún problema. He venido a visitar la casa y ver en que estado se encuentra. En el trastero he encontrado cajas con cosas que eran de mi madre. Carpetas con documentos amarillentos, facturas, fotocopias, boletines de notas del colegio y del instituto e incluso una tarjeta con las notas de las pruebas de acceso a la universidad.

Lo que me sorprende de este asunto es que acabo de descubrir que mi madre tiene un expediente académico brillante, mucho mejor que el mio, que es bastante bueno. Siempre había pensado que mi madre había sido una estudiante más o menos normal, puesto que nunca había mencionado nada que hiciera sospechar su excelencia en los estudios, y mucho menos que tenia una pila de diplomas y la admisión para estudiar Enfermería en la Universidad Pontificia de Salamanca.

Por una parte me siento traicionada, porque siento que ella vive interpretando un papel que no se merece. Mi padre siempre presume de lo listo que es, todo un genio de las finanzas cuando ahora estoy casi segura de que si mi madre se lee un manual sobre inversiones en una semana puede hacer su trabajo mejor que él.

Me siento engañada, pero también desconcertada. Desconozco el motivo que llevó a mi madre a llevar una vida secreta, alquilar un apartado de correos (he encontrado la factura), fingir que es una persona del montón cuando es más capaz que aquellos que le rodean y aguantar que esos mismos presuman de su gran capacidad cuando ella es mucho más capaz.

Es bastante turbador, pero supongo que tiene sus motivos. Me da rabia que me lo guardara en secreto. Seguramente otra persona no hubiera revisado los documentos, simplemente con ver la fecha de alguno de ellos y ver que son de más de hace veinte años hubiera razonado que si en veinte años no han venido a por ellos para que iban a preocuparse ya por ellos y los hubiera tirado a la basura.

Si ahora me preguntas por mi madre te diría lo mismo que ayer, pero ahora sé que es un camaleón social. Como un agente en misión encubierta, aparenta una cosa pero debajo hay mucho más. Se ha molestado en fingir que sólo es la esposa de un empresario de éxito, pero en realidad podría ser ella la empresaria de éxito y él el esposo florero.

Bueno, de momento esto es todo, me acuesto porque es muy tarde.

Besos a todos.

lunes, 27 de septiembre de 2010

Visita de mi madre

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Hola de nuevo.

He estado muy ocupada estos últimos días. Esta semana Rubén ha terminado de trasladarse a casa. Ha sido bastante laborioso acomodar sus cosas pero finalmente nos ha quedado bastante bien.

El viernes vino mi madre a visitarme. A ella no le cae especialmente bien mi novio, pero al menos le tolera. Que no le caiga bien no significa que le desprecie tal y como hace mi padre, que la última vez le obligó a entrar por la puerta de servicio. Al final mi madre se quedó a cenar y pudo catar el guiso que preparó Rubén. Yo creo que desde ese momento le cae un poco mejor.

Alguno se preguntará que para que cuento todo esto. Que no tiene nada de especial que venga una madre a visitar a su hija, pero mi viejo diario en formato papel y yo sabemos bien que es algo insólito, porque mi madre no ha venido nunca a visitarme a ninguno de los sitios en los que yo he vivido. Hemos quedado en algún lugar común o he ido yo a verle a ella. Ahora le queda claro que no voy a rebasar nunca el umbral del hogar paterno nunca más, pero aún así podíamos haber quedado en otro lugar. Estoy segura que ha insistido en venir a ver el piso porque quiere asegurarse que estoy bien. Desde luego sabe que por el tema económico no es.

En fin, mi madre me quiere un montón y es mi fan número uno, aunque a veces estemos un poco distanciadas y creo que es capaz de tragarse sus opiniones por hacerme feliz. Ella no habría permitido nunca que saliera con un chico como Rubén, pero sabe que soy muy feliz con él y por eso ha tolerado la situación e incluso me ha animado sin saberlo. Siempre he pensado que era porque ella desea mi felicidad y prefiere que yo sea feliz con una persona que a ella no le guste antes que oponerse a esa situación y que nos alejemos, pero puede ser que ella le aprecie tal y como es.

En realidad nunca hemos hablado del tema, simplemente he pensado que conociendo a mi madre como la conozco mi novio no es la clase de chico en el que ella hubiera pensado para que fuera mi pareja.

Por otra parte le ha gustado mucho como ha quedado la casa excepto por el detalle de las cortinas. Tiene razón en que no son apropiadas con el resto de la estética, pero no hemos tenido tiempo de hacernos con otras más estéticas, esas ya estaban ahí.

De momento esto es todo. Mañana me iré de viaje hasta el jueves a los Países Bajos por trabajo.

Saludos a todos.

lunes, 4 de enero de 2010

Navidades

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Nochebuena y navidad los he pasado en casa de la familia de mi novio. Creo que es la primera cena de Navidad agradable de mi vida. Ojalá todas las familias fueran así. me gusta mucho estar con ellos, excepto por el cretino de su hermanastro que no hace más que intentar sabotear nuestra relación, pero sus tentativas están abocadas al fracaso.

Para mi ha sido muy placentera la estancia año ellos y me han hecho sentirme como una más de la familia. además me ha servido para conocer a otros miembros que no conocía. Además me ha servido para librarme de la megacena/batalla campal tradicional de mi familia. Y ya puestos a hablar de tradiciones, opino que bar tradiciones están para saltárselas cuando interesa, porque vivir apagado a un comportamiento que en ocasiones no te aporta nada o incluso te molesta es absurdo. Así que este año no ha habido doce uvas ni nada parecido. En su lugar ha habido observación astronómica, que para eso Rubén tiene telescopio y yo una azotea que nadie usa y aunque la noche estuvo un poco nublada no llovió.

Ha sido la entrada de año más especial de mi vida y también la más romántica. Creo que está última semana han nacido varias tradiciones que si merecen la pena.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Las personas cambian

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Dicen algunos que me conocen desde hace tiempo que no soy la misma de siempre, que he cambiado.  Por ejemplo, me dicen que he rebajado el listón a la hora de elegir pareja. Tienen razón, hace un año y medio si me hubieran dicho cierto chico estupendo trabajaba de profesor de academia enseñando matemáticas y física para recuperaciones de E.S.O y bachillerato le hubiera descartado sin indagar más sobre él.

He pensado en retrospectiva sobre esto y mis prioridades han cambiado. He pasado a ser el orgullo de mi padre a no hablarnos, a no querer saber nada de él, no aceptar su ayuda y no querer tener nada en común con él.

He pasado de tener un cocinero y una persona de servicio doméstico a vivir en un piso compartido y tener que hacer yo todas las tareas doméstica, e incluso intentar cocinar un bollo de hojaldre para otra persona.

Sigo dándome algunos caprichos, cómo un vestido de noche que me he comprado hace poco en una boutique exclusiva del extranjero y que estrenaré para el cumpleaños de Ruben, pero no es un vestido como el que me hubiera comprado hace un año. Este es exclusivo porque es de una tienda secreta y misteriosa, muy pequeña que tiene fábrica propia y que vende barato, en lo que en alta costura se refiere.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Asegurándome de que mis negocios son legales

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"Es preferible ser más amigo del juez que de la honestidad."

Al menos yo conozco el caso de nadie que haya tenido que declarar ante la honestidad.

Como aquí mantengo mi anonimato casi completamente puedo hacer un ejercicio de honestidad, ya que lo que voy a contar no tiene porque ser secreto.

Cuando se levante completamente el secreto del sumario Gürtel algunas personas se llevarán algunas sorpresas, aunque yo creo que no me voy a llevar ninguna.

Un periodista de "investigación" de una gacetilla sensacionalista me ha hecho preguntas acerca de los negocios de mi padre. Esta clase de gacetas no son demasiado serias, pero cuando hurgan en las heridas hacen sangre, y no rebuscan en la basura si no huele a mierda, así que cuando el río suena agua lleva.

Diré aquí lo mismo que le he dicho a él. No soy partícipe de ninguno de sus negocios y nunca lo he sido.

Me ha regalado acciones cuando cumplí la mayoría de edad. Un magnífico regalo para que motivarme a estudiar Dirección y Administración de Empresas, carrera que no estudié. Las vendí casi inmediatamente e invertí los beneficios en un depósito, que no rentaba casi nada pero que al menos los intereses me sirvieron para irme juerga un fin de semana.

Ahora tengo unos ahorros, y una pequeña cartera de acciones que me lleva un agencia que tiene órdenes de no invertir nada de mi dinero en asuntos en los que él sospeche que alguno de los miembros de mi familia tiene intereses.

Es más, esa agencia es especialista en un área del mercado distinta al área de mercado en el que mi padre suele hacer sus negocios.

En resumen, mis negocios están completamente separados de los de mi padre y para asegurarme de ello pago a una sociedad que se encarga de asegurarse que sea así para que yo no necesite saber en que anda él invirtiendo, por lo que no sé nada al respecto.

Ahora sospecho que me va a pedir que le lleve un bocadillo de chorizo a prisión, aunque la gente como él enseguida queda en libertad bajo una fianza de seis dígitos que podrá reunir en poco tiempo.

En fin, no envidio a la gente que ha ganado mucho dinero ilícitamente y ahora le corroe la incertidumbre  de si puede estar siendo investigada o de si su teléfono está intervenido.

¿Qué pensáis del tema?

miércoles, 7 de octubre de 2009

Sin tiempo para escribir

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Hola a todo el mundo.

Ya sé que tengo esto muy abandonado. No paro y cuando tengo tiempo para desconectar del no me apetece escribir sobre mi vida.

Celebré hace dos semanas mi vigésimoquinto cumpleaños acompañada de mi novio y unos cuantos amigos, muchos menos que los del año pasado. Esta vez nadie pe regaló ningún jersey de cuello alto. Eso está bien.

Por otra parte Rubén aprobó la última asignatura que le quedaba de la carrera. Sigue trabajando en el mismo sitio donde estaba de prácticas. Su aspiración, como la de la mayoría de personas interesadas en hacer ciencia en este país no es tener un sueldo mileurista, sino un contrato laboral.

Ha probado a mandar el currículo a todas partes, incluso academias para dar cases de física o matemáticas. De momento seguirá con su mierda de trabajo mientras busca algo. Ya le he dicho que se apunte a clases de alemán y que le ayudo, ya que parece ser que en este país no hay sitio para los licenciados en ciencias.

Por otra parte a mi padre sigue sin caerle bien Ruben, el se lo pierde. Quiero decir, que los padres no se elijen y las parejas si y yo he elegido quien quiero que sea mi pareja. Alguien le tiene que enseñar a que no todo se mide por el éxito económico o profesional.

Yo por mi parte he vuelto a estudiar algo de francés, porque lo tengo muy oxidado (hasta que llego a un lugar francófono y entonces lo saco a relucir, pero me cuesta empezar más de lo que debería).

Ya he encontrado compañeros de piso nuevos, o mejor dicho compañeras. No es que no pueda pagar el alquiler yo sola, pero para tener dos habitaciones vacías mejor que las ocupe alguien.

Es la primera vez que vivo en un piso sólo de chicas. Bueno, de acuerdo, en el internado las habitaciones estaban separadas en una zona las de chicos y en otra las de chicas, pero no es lo mismo.

De momento todo bien. Mañana voy a Frankfurt, y desde allí a Canadá para reunirnos con un cliente potencial que quiere vernos en persona antes de firmar el contrato porque dice que por videoconferencia no se puede llegar a conocer a las personas.

Seguramente hasta el lunes por la mañana no esté de vuelta a casa pero las oportunidades de viajar a sitios donde nunca he estado con los gastos pagados hay que aprovecharlas.

De momento esto es todo por hoy.

viernes, 26 de diciembre de 2008

La cena del Siglo

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Ahí estaba yo, en un autobús camino a Valladolid, con el único motivo de acudir a una de esas reuniones sociales a las que nadie desea acudir pero que es ineludible.

El acto en cuestión es lo que yo llamo la Cena del Siglo. Toda la familia se reune en el salón comedor. Muchos intentan demostrar que la rama de la familia a la que representan es la más prospera, solo que la competición va mucho más allá de lo que se ve.

Ya desde el primer momento la llegada tiene que ser espectacular. Da igual que llueva, que haya nieve o que el tren sea más cómodo, hay que ir en el coche y no solo tiene que ser mejor sino que debe parecerlo y estar impecable. Tiene que haber regalos para todos, para quedar bien y además hay que traer comida para la "megacena", y tiene que ser de lo mejor. Aunque luego siempre sobra un montón.

Cuando ya no quedan argumentos se pasa a la ofensiva directa. Eligen a un miembro de la familia a quien despellejar y van a por él. ¿A quién pensáis que eligieron este año? Pues si habéis pensado en mí habéis adivinado. Bueno, en realidad no es tan a saco desde el comienzo. Es como el tercer grado que va creciendo en fuerza e intensidad.

¿Dónde está tu novio? ¿Por qué no le has invitado? ¿Por qué lo habeis dejado? ¿Qué tal los estudios? ¿No es una chorrada una carrera de hablar idiomas?¿Entonces, estarás trabajando ya?

Y claro, explicarlo todo es largo y además no es tan sencillo de explicar. Después de repetir varias veces que no tengo novio, que no es obligatorio tener novio, que el hecho de haberlo tenido y haberlo dejado no es un crimen capital por muy extraño que a ellos les parezca, que aunque fuera en serio con él no le traería a semejante espectáculo, que traducción e interpretación es una carrera de verdad y que ninguno de ellos a diferencia de mí se apaña en cinco idiomas y menos aún antes de cumplir los veinticinco años, que si, que estoy trabajando de secretaria en una oficina contratada a través de una empresa de trabajo temporal para una sustitución por vacaciones y que se me acabará inminentemente, que ahora mismo no hay ningún chico más en mi vida y que no sé si lo habrá pronto.

Estas cavilaciones me había hecho yo por si la victima propiciatoria de este año era yo y al final nada. Y cuando digo nada es nada. Completa indiferencia por parte de mis primos y de mi tía, claro, que por otro lado no me extraña, porque una familiar me beneficio proporcionalmente más que a sus nietos directos.

No es mi culpa si la tia de mi padre decidiera que prefería dejarme a mi la casa en la que vivía además de algún dinero en lugar de dejarles esa casa a sus sobrinos directos o a sus nietos que ahora viven allí. Supongo que el ir a visitarle una o dos veces al mes desde Madrid cuando podía tiene que ver, aunque puede que esté relacionado con ser la única chica de entre sus posibles herederos. Desconozco si cambió el testamento a última hora para incluirme, no sabía ni que estaba incluída hasta hace poco y no les he reclamado nada de lo que me ha dejado, es más, he arreglado lo de la casa para cedérsela y no tener que pagar ningún impuesto por ella.

Por lo demás la cena como siempre. Sobró comida en grandes cantidades, Mi padre discutió con el tío por ver quien había traído la mejor comida, mucha prepotencia y comportamiento infantil en el único día del año en el que se junta toda la familia. Creo que por eso la llamo la Cena del Siglo, porque no voy a acudir a ninguna más este siglo.

Alguno de vosotros hace grandes cenas de navidad de esas estilo "tierra tragamé".