domingo, 14 de febrero de 2010

Un baile de máscaras

Haciendo uso del tráfico de influencias conseguí invitaciones para asistir ayer con mi pareja a un exclusivo baile de máscaras. Allí encontré bastantes personas conocidas, lo cual es lógico, porque no se puede usar el tráfico de influencias donde no se tienen influencias.

Bailé con varias personas, entre ellas cierto ex-novio que no sabía que iba a estar allí. Después le comenté a Rubén que me había encontrado con él, pero por si atisbaba cualquier retazo de celos le dije que no podría estar interesada en el ese ex porque no sabe ni freír un huevo frito.

Sinceramente, desde que salgo con mi actual pareja me siento fuera de lugar yendo a cenar a un restaurante, porque a mi lo que me gusta comer de verdad es el estofado él me hace. Además baila el vals mejor que muchas personas con quienes lo he bailado, excluyendo al profesor de baile.

En cuanto al baile en si mismo fue muy entretenido. Me lo pasé muy bien, aunque cuando mejor me lo pasé fue con la preparación de la máscara, el maquillaje y las enormes pestañas postizas que me puse. El efecto que producen las pestañas ultra-largas es bastante curioso, porque cada vez que parpadeo consigo llamar la atención de alguien.

Entre las cosas que sucedieron ayer destaco varias:

  1. Cuando bailé con el ex (llamémosle Alejandro) intentó besarme en la boca, aunque me zafé apartando la cabeza.
  2. La amiga que me consiguió las invitaciones constató mi mi novio baila mejor que el suyo ( y debo añadir que casi cualquiera de los que había allí).
  3. Descubrí que voy en serio con Rubén y que me muero de ganas de ir a vivir con él, y que deseo hacerlo cuanto antes mejor, aunque eso ya lo sospechaba.
  4. Se me rompió el vestido y tuve que improvisar en la fiesta, aunque como es una fiesta de disfraces todo vale.
De momento esto es todo por hoy.

1 comentarios:

Manu dijo...

Me alegra que te vaya tan bien Sara ^^
Un beso desde Sevilla ^^